FACESITTING

«Sentarse en la cara» de alguien puede ser una de las experiencias sexuales más estimulantes y erógenas del mundo. El facesitting es una práctica que intensifica el juego de roles, por lo tanto hay alguien que recibe y alguien que da, hay alguien en el rol de dominante y otrx en el de sumisión. Como hijxs de la cultura patriarcal quitarnos el chip de quienes deben ocupar estos roles es parte de una exploración y desidentificación con lo que debe ser y con la represión que es necesaria y urgente.

Si buscás en wikipedia el término aparece catalogado dentro del BDSM, lo cual tiene sentido por el juego de roles, y acompañado por palabras como «humillación», «control» y «superioridad». El facesitting está dentro de las prácticas de «FemDom», mujeres dominantes. No considero necesario provocarle a otra persona humillación para sentir excitación, humanizar cualquier tipo de práctica puede invitarnos a una investigación placentera. Creo que hay gustos para todo y mientras se elija con consciencia y no por deber o trauma cada quien puede explorar con consentimiento, cuidado y respeto como lo desee. El objetivo de este post es ofrecerte una posibilidad…

Las mujeres históricamente hemos sido respetadas si nos manteníamos obedientes, vírgenes y sumisas. «La mujer debe hacer todo lo que el marido desee» dicen las religiones monoteístas y la herencia patriarcal. Aunque pensemos en el presente de una manera diferente, sacarse esa información del cuerpo lleva mucho más tiempo. Erradicar estas ideas del insconsciente colectivo es un trabajo duro y diario. De esta manera los abusos sexuales y de poder han sido comunes en nuestras propias camas, estando disponibles para ser penetradas incluso cuando no lo deseamos, o llevando hasta el final algo que no nos está haciendo sentir nada. Hacernos responsables de nuestro placer es revolucionario. Y por esto traigo esta propuesta de «dominación».

Tener el control es algo que naturalemente se les da a los varones, porque ellos deben responder y ser máquinas sexuales, lo cual también está pésimo y es una presión que desgasta cualquier psiquis masculina. ¿Qué pasaría si en esta propuesta de roles, te convertís en esa dominatrix que sin dudar es responsable de su placer, de su deseo y su libertad?

He recibido sexo oral con la intención de acelerar el proceso de excitación y caer en el maldito coitocentrismo. Durante mucho tiempo estuvo vigente la idea de que tener sexo es ser penetrada por alguien. Ellos a la primera señal de humedad creyeron que el terreno estaba listo para ir por una sexualidad que la mayoría de las veces terminaba favoreciendo la eyaculación y el ritmo de su excitación. Cualquier cuestionamiento temporal, de iniciativa, deseo o indicación perjudicaba su seguridad y erección. Y de alguna manera u otra, el control siempre caía en las redes del patriarcado, o en la eyaculación precoz.

Las prácticas de BDSM siempre me generaron rechazo por estar vinculadas a las palabras humillación, dolor y demás. Pero creo que abrirse a la investigación puede ser divertido y que cada quien puede forjar su propia identidad como dominante sin caer en el látex, las órdenes y acciones con violencia. Por lo que vengo a reivindicar esta posibilidad. Si en algún momento le vendaste los ojos a alguien, le ataste las muñecas, o te tiraron cera de vela en la espalda estás dentro de este círculo. Verás que no es necesario ser una villana de una peli porno para tener una práctica de control y dominación. Tomar el control en la sexualidad es un acto psicomágico de empoderamiento.

El facesitting es una práctica que puede devolverte tu lado más intintivo y dominante. Consiste en sentarse en la cara de tu amante. Es importante que lo hagas con cuidado y consentimiento. Podés apoyarte sobre las rodillas y cuidar que tu peso no asfixie a tu compañerx. Si es necesario podés tener una palabra de seguridad si se está yendo de control para quién está dando placer. El movimiento, la temporalidad, las acciones, el goce y el control es todo tuyo. Podés cambiar de frentes y estimular con las manos o también la lengua a quien esta debajo. Podés buscar y explorar esas zonas que te generan más placer y permanecer el tiempo que quieras. Podés mover la pelvis, estar quieta, subir y bajar, jugar con tu propio deseo, todo lo que decidas está bien y es para tu placer. No temas dejarte ser. Que tener el control te haga perderlo al mismo tiempo.

Dominar también es una posibilidad. Si te gusta ser sumisa, no tiene nada de malo mientras sea por elección y no por imposición. Jugar con uno u otro rol hará tus encuentros más dinámicos. Es una manera de combatir la sexualidad falocéntrica y coitocentrista, pues es vintage y un adoctrinamiento que nos alejó de nuestro placer y soberanía.

Solo me resta decir… Sentate en la cara de alguien siendo tu mejor versión, sin represión.

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Un comentario en “FACESITTING

  1. No lo veo como una práctica dominante, aunque se incluya en el bdsm. Es, sin más, un juego sexual, un deleite para para los sentidos, tanto para el que la recibe como para el que la proporciona. Una firma más de conocer a tu pareja y hacerle sentir. Totalmente recomendable, como tu blog.
    Fuerte abrazo.

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